viernes, 11 de septiembre de 2020

EL DOCENTE Y LA INVESTIGACIÓN

Hablar de la labor docente, es exaltar una vocación divina que permite tanto la expresión del talento personal, los estilos de enseñanza, como la manifestación de sentimientos que fundamentan la interacción en un proceso educativo, haciendo entonces más amena la escuela como espacio de formación íntegra, de interacción y de recreación. En la medida que se fortalece el conocimiento de la realidad, del contexto del estudiante, y de sus intereses socio-económicos y profesionales, también se fortalecen los métodos de enseñanza, los modelos pedagógicos y los conocimientos de las áreas de aprendizajes y de las competencias necesarias. Es allí entonces en donde se abren los espacios y se encuentran circunstancias, afloran problemas, que son de objeto para la investigación docente, logrando minimizar y atender las dificultades y llegar a resolver situaciones para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizajes en los estudiantes.

La investigación es un conjunto de actividades humanas destinadas a la obtención de nuevos saberes y conocimientos, y/o su aplicación a la resolución de problemas concretos o interrogantes existenciales.

Es decir, dentro de este concepto se comprenden la totalidad de los métodos que el ser humano maneja para ampliar de un modo sistemático y comprobable, el conocimiento que posee respecto del mundo y de sí.

La investigación ha tenido un lugar importante entre los intereses del ser humano desde la antigüedad. Es un método para descubrir verdades profundas del universo y también para resolver dilemas cotidianos, concretos, y hacerse la vida más fácil, más larga y digna.

Por esa razón, la investigación está presente en absolutamente todos los campos del saber humano, científicos, humanistas o científico-sociales. Como práctica se ha venido refinando y formalizando a medida que los resultados obtenidos por ella misma han permitido a la humanidad repensar su rol en el mundo.

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