La docencia en asocio con la investigación han sido centro de interés en los últimos tiempos, adquiriendo su nexo mayor relevancia por tener alcances substanciales en la práctica educativa de calidad (Perdomo, 2011). No obstante, las funciones del profesorado universitario son docencia, investigación, pueden entender como un conjunto integrado de actividades interconectadas (Sellers, Mas y Casado, 2010), si bien la docencia e investigación son de vital importancia en nuestro quehacer docente. Actualmente, en la definición del perfil competencial del docente. Éstas no pueden separarse de los escenarios donde se desarrollaran en un (contexto social, contexto institucional y micro contexto o aula).
Glazman (2003) señala que la
premisa entre el vínculo investigación–docencia consiste en compartir como
objeto “el conocimiento”. El investigador construye el conocimiento y el
docente por su parte dentro de las aulas transmite este conocimiento a sus
estudiantes.
La relación entre
docencia-investigación según Orler (2012) “aparece como necesaria en la
Educación Superior a partir de la irrupción en el debate de los enfoques
“constructivistas” del proceso de Enseñanza-Aprendizaje, que entienden el mismo
esencialmente como una tarea de indagación y búsqueda del conocimiento, en el
que la construcción de interrogantes constituye el eje medular, punto de
partida y llegada de dicho proceso” (p. 291). (Wilson y Wilson, 1972). En este
caso la investigación se convierte en una herramienta del docente para mejorar
la didáctica, integrando la investigación y enseñanza en su actuación
profesional de manera proactiva. Esto evidencia en el profesor un sentido de
compromiso, esfuerzo y tiempo en el ejercicio de la docencia e investigación
(Perdomo, 2011).


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